Yuliana
Para Yuliana
Hola Yuliana, esto es una página donde encontrarás todo lo que en su momento no logré decirte, todo aquello que mi corazón guarda.
Un pequeño espacio nuestro, hecho con cariño, recuerdos y palabras que alguna vez quedaron guardadas. Espero que esta página sea de tu agrado.
Nuestra historia
Nuestra historia desde mis ojos.
Nuestra historia, desde mis ojos, comenzó aquel 14 de junio de 2025, cuando te escribí para que ingresaras al grupo de bikers al que pertenecía en aquel momento. Si alguien me hubiera dicho ese día que aquella persona a la que simplemente estaba escribiendo para invitar a un grupo terminaría convirtiéndose en alguien tan especial en mi vida, probablemente no lo habría creído.
Para mí, en ese momento, eras simplemente alguien que acababa de conocer. No tenía idea de todo lo que vendría después, de todas las conversaciones, salidas, recuerdos, risas y también momentos que terminarían dejando una huella en mí.
Después de aquel primer contacto, la vida hizo que nuestros caminos se cruzaran nuevamente el 22 de diciembre. Pero, curiosamente, tampoco fue ese día cuando realmente comenzó todo. Creo que nuestra historia empezó de verdad el 25 de diciembre, con algo tan sencillo como un saludo de Navidad.
Era un saludo como cualquier otro. Uno de esos mensajes que probablemente ninguno de los dos imaginaba que podía convertirse en el comienzo de algo mucho más grande.
En aquellos primeros días también terminaste siendo, de alguna manera, mi pequeña superheroína. Me preocupaba mi salud, tú me recomendabas cosas para que pudiera sentirme mejor y yo, como buen terco, no siempre hacía caso.
También recuerdo cómo te contaba que siempre me iba a la playa. Veía tus estados y parecía que, de alguna manera, siempre terminábamos coincidiendo con ese lugar.
Y entonces llegó aquella salida a Túcume.
El 1 de enero, cuando aceptaste que fuera a recogerte, comenzó una de esas pequeñas aventuras que ahora recuerdo con bastante cariño.
Todavía recuerdo el momento en que te vi. Lo primero que pensé fue algo tan sencillo como:
No sé cuál habrá sido tu primera impresión de mí. Quizá algún día me lo cuentes. Pero sí recuerdo la mía.
Y aunque durante el camino no hablamos demasiado, yo iba observándote por los espejos. Recuerdo incluso un detalle que puede parecer insignificante, pero que se quedó guardado en mi memoria: tus uñas pintadas de negro.
Llegamos al departamento y recuerdo que quisiste pagarme. Obviamente no acepté. También recuerdo que no dormiste demasiado porque, si mal no recuerdo, tenías que trabajar aquel día.
Pero creo que ese día ocurrió algo más importante. Poco a poco comencé a sentir que estaba ganando un poco de tu confianza.
Después apareció algo que para mí significaba muchísimo: compartir contigo algo que realmente me gusta. La playa.
Siempre había disfrutado esos momentos, pero ahora había una persona a mi lado que también quería compartirlos conmigo. Y si a eso le sumábamos que te gustaba la salsita, creo que ya había una combinación bastante peligrosa para mí.
Sin darme cuenta, empezaste a gustarme mucho.
También recuerdo aquella vez que me dijiste para ir a comer pizza. Y siendo completamente sincero, la pizza nunca ha sido de mis comidas favoritas. Pero acepté.
Y qué bueno que lo hice. Porque gracias a ti terminé descubriendo que quizá simplemente nunca había disfrutado una buena pizza con la persona correcta.
Lo que comenzó como algo ocasional poco a poco empezó a convertirse en algo frecuente. Salir, conversar, compartir, buscar cualquier excusa para pasar un rato juntos.
En algún momento empecé a darme cuenta de algo que probablemente ya no podía esconder de mí mismo:
Pero al mismo tiempo había una parte de mí que sabía que quizá todo estaba sucediendo demasiado rápido.
Recuerdo cuando me dijiste que tenías algo para mí y terminaste llevándome a comer por la Sáenz Peña. Es curioso cómo algunos lugares cambian completamente de significado dependiendo de los recuerdos que uno construye en ellos.
Hoy, cuando paso por allí, no puedo evitar mirarlo con cierta nostalgia. Porque ya no es simplemente un lugar más. Es un lugar que guarda un pequeño pedazo de nuestra historia.
Y así fueron apareciendo cada vez más recuerdos. Algunos grandes, otros pequeños. Algunos que quizá tú recuerdes perfectamente y otros que probablemente para ti no significaron tanto como para mí.
Hasta que llegó aquella noche.
Aquella noche en la que te dije: “El que no arriesga nunca gana.”
Y terminé arriesgándome.
Recuerdo aquellos besos que pude robarte y, siendo completamente sincero contigo, Yuliana, aquella noche hiciste que mi vida cambiara un poquito.
Porque después de todo lo que había sucedido, después de todas aquellas conversaciones y de todos esos pequeños momentos que poco a poco nos habían acercado, sentí que algo había cambiado.
Y eso es lo bonito de nuestra historia desde mis ojos. Que no comenzó con algo extraordinario.
Comenzó con un mensaje.
Después vino otro. Luego una salida. Después una conversación. Una playa. Una pizza. Un viaje. Una mirada a través de un espejo. Una salsita. Y finalmente una noche en la que decidí arriesgarme.
Nuestros momentos
Porque algunas fechas pasan... pero algunos momentos se quedan.
Todo comenzó allí

Nuestra primera salida y cena juntos

El primer abrazo que te di frente al mar de Santa Rosa


El primer detalle que te hice


Gracias por entenderme :(

Nuestra segunda cena en La Italiana

Nuestra primera película juntos
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Otro atardecer a tu lado

Gracias por ese atardecer

El día que me arrepentiré toda mi vida

Te pusiste pícara :(


Una noche de lluvia

Otra noche que pasamos juntos frente a la playa

Otra noche junto a ti frente al parque

Todo habla por sí solo

La primera receta que te seguí al pie de la letra 😞


Cuando supe que eras la indicada 😞


La vez que me fui a verte con pizzita

“Me haces comer mucha comida chatarra”

Nuestra última cena

Un regalo que nunca fingí amar

Yuliana, desde mis ojos
Quizá tú te veas de una manera diferente. Esta es la manera en que yo te vi.
💊 La profesional que conocí desde afuera
Nunca tuve la oportunidad de verte realmente desenvolverte en tu trabajo como farmacéutica. No estuve contigo durante una jornada completa viendo cómo atendías, cómo trabajabas o cómo enfrentabas cada situación.
Pero sí pude conocer una pequeña parte de esa faceta tuya. Cada vez que me mostrabas tus ventas, tus resultados o las cosas que ibas consiguiendo, yo podía darme una idea del esfuerzo que había detrás.
Y aunque quizá para ti simplemente eran números o resultados de tu trabajo, desde mis ojos significaban algo más. Me hacían pensar que eras buena en lo que hacías.
Incluso llegué a pensar alguna vez que quizá por eso la doctora del turno de la mañana te hacía la vida imposible. No sé si realmente fue por eso, y tampoco quiero afirmarlo, porque solamente tú sabes exactamente cómo fueron aquellas situaciones.
Lo que sí sé es que, cada vez que me enseñabas tus ventas, yo sentía orgullo de ti.
🏡 Estoy orgulloso de ti
Hay algo que quiero mencionar especialmente: tu terreno.
No sé si a estas alturas ya se lo habrás contado a tus padres. Y tampoco sé cómo habrá continuado todo aquello. Pero independientemente de eso, quiero que sepas algo:
Quizá para ti comprar un terreno sea simplemente uno de esos pasos que forman parte de tus planes. Pero desde mi perspectiva significa muchísimo más.
Significa que estás pensando en tu futuro. Que estás construyendo algo que es tuyo. Que tienes objetivos y que poco a poco estás consiguiendo alcanzarlos.
No sé qué terminará existiendo algún día en ese lugar. Quizá una casa. Quizá un proyecto completamente diferente. Quizá algo que hoy ni siquiera imaginas.
Pero lo importante es que ese primer paso ya lo diste.
Y si alguna vez dudas de ti misma, recuerda que hubo alguien que vio ese logro y sintió un enorme orgullo por ti.
🫶 La persona detrás de todo eso
Más allá de tu trabajo, tus metas o las cosas que hayas conseguido, hubo algo que terminó importándome mucho más: conocer a la persona que había detrás de todo eso.
Una persona también se define por cómo trata a los demás, por cómo se preocupa, por cómo demuestra cariño y por las pequeñas cosas que hace sin pensar demasiado en ellas.
Recuerdo aquellas ocasiones en las que te preocupabas por mí. Incluso cosas que quizá tú hiciste sin darle demasiada importancia, yo las fui guardando.
🌱 La Yuliana que fui descubriendo
Conforme pasaba el tiempo fui descubriendo diferentes partes de ti. Algunas me encantaron. Otras probablemente no las entendí del todo. Y también hubo momentos en los que seguramente ninguno de los dos supo cómo manejar ciertas cosas.
No te vi como alguien perfecta. Te vi como una persona real. Con tus virtudes. Con tus defectos. Con tus días buenos. Con tus días malos.
👀 Cosas que quizá nunca notaste
Hay detalles de ti que probablemente nunca imaginaste que yo observaba. Cosas pequeñas. Tu manera de hacer algunas cosas. Tus gustos. Las cosas que te emocionaban. Las conversaciones que teníamos.
A veces uno termina recordando una mirada, una frase, una comida, una canción, una fotografía o simplemente la sensación de haber estado al lado de alguien.
✨ Lo que admiro de ti
Admiro que tengas metas. Admiro que quieras construir tu propio camino. Admiro que hayas conseguido comprar tu terreno. Admiro que trabajes por conseguir tus cosas. Admiro que, aunque haya situaciones que no sean fáciles, continúes avanzando.
Admiro esos detalles que tuviste conmigo. Admiro las veces que te preocupaste por mí. Admiro los momentos en los que simplemente decidiste compartir conmigo una parte de tu tiempo.
❤️ Desde mis ojos
Quizá tú nunca puedas verte exactamente como yo te vi. Y está bien. Cada persona guarda una versión diferente de quienes pasan por su vida.
La mía de ti está construida con todos esos pequeños momentos que compartimos. Con las conversaciones. Con las salidas. Con los atardeceres. Con las cenas. Con las risas. Con los detalles. Con tus logros.
La mujer que trabaja por sus metas. La farmacéutica de la que pude conocer solamente una pequeña parte, pero que aun así consiguió hacerme sentir orgulloso al ver sus resultados. La persona que está construyendo su propio futuro.
Por eso esta sección no está hecha para decirte que eres perfecta. Está hecha para decirte que, desde mis ojos, siempre hubo muchas razones para admirarte.
Espero que algún día puedas verte con un poquito de los ojos con los que yo te vi.
Lo que lamento
Algunas cosas que necesitaba decirte.
Antes de decirte cualquier cosa, quiero que entiendas algo.
Tampoco está escrito para criticarte, para decirte qué hiciste mal o para intentar cambiar la manera en la que tú viviste las cosas.
Esta parte existe únicamente porque hay cosas que hoy, mirando hacia atrás, puedo reconocer.
Cosas que hice mal. Cosas que pude haber hecho de otra manera. Y cosas por las que, sinceramente, lo siento mucho, Yuliana.
🥀 Lo siento por no haberte comprendido
Lamento no haberte comprendido en muchos momentos. Quizá muchas veces estaba demasiado concentrado en lo que yo sentía, en lo que yo quería o en lo que esperaba que sucediera.
Lamento las veces en las que no supe escucharte como necesitabas. Lamento las veces en las que quizá interpreté tus palabras desde mi propia perspectiva.
💔 Lamento haberte forzado
También lamento haberte forzado a hacer cosas que quizá nunca quisiste hacer.
Si alguna vez sentiste que tenías que hacer algo simplemente porque yo lo esperaba, porque yo insistía o porque sentías que era la única manera de evitar que algo entre nosotros cambiara, entonces lo siento.
No debí hacerlo.
🥀 Lamento no haber sido el hombre indicado para ti
Lamento no haber sido el hombre indicado para ti.
Y no lo digo porque crea que soy una mala persona ni porque quiera hacerme la víctima. Lo digo porque, viendo las cosas desde hoy, entiendo que quizá no fui la persona que necesitabas en determinados momentos.
Y eso me duele.
Porque, siendo completamente sincero, sí me hubiera gustado muchísimo serlo.
🌧️ Aquella noche
También quiero hablarte de aquella noche. La noche en la que te dije que no me importaría si te ibas de mi vida.
Sé que esas palabras pudieron dolerte. Y lo entiendo.
Yo estaba frustrado. Estaba intentando asimilar que aquella podía ser la última noche en la que te vería antes de pasar aproximadamente un mes sin poder hacerlo.
No supe manejar lo que estaba sintiendo. Tenía demasiadas cosas en la cabeza y terminé diciendo cosas que probablemente nunca debí decir.
Eso no hace que mis palabras estén bien. No quiero utilizar mi frustración como una excusa.
💔 Lamento no haber luchado por ti
También lamento no haber luchado por ti.
Quizá hubo momentos en los que debí dejar de pensar tanto, dejar de tener miedo y simplemente demostrarte lo que realmente quería.
Tal vez debí hablar más. Tal vez debí insistir menos en algunas cosas y luchar más por otras.
No sé si las cosas habrían terminado de otra manera. Y tampoco quiero inventar un futuro que nunca ocurrió.
Pero sí sé que, cuando miro hacia atrás, hay una parte de mí que piensa:
🎁 Lamento haberte devuelto tu regalo
Esta es probablemente una de las cosas que más me cuesta recordar.
Lamento haberte devuelto el regalo que me diste con tanto amor y cariño.
Porque la verdad es que nunca fingí que me había gustado. Me encantó.
De verdad me encantó. Tanto que ese día incluso lloré.
Y todavía me cuesta explicar por qué ese regalo significó tanto para mí. No fue simplemente el objeto. Fue saber que alguien había pensado en mí.
Me dejé llevar por emociones, dudas, miedo, frustración y pensamientos que en ese momento parecían tener sentido.
Y terminé tomando una decisión que hoy desearía poder cambiar.
No puedo regresar a ese momento. No puedo tomar nuevamente ese regalo. No puedo borrar aquella decisión.
🕊️ También lamento lo que no hice
A veces uno piensa que los errores solamente son las cosas que hizo mal. Pero con el tiempo entendí que también existen errores en las cosas que uno no hizo.
Las palabras que no dijo. Las conversaciones que evitó. Los momentos en los que pudo haber abrazado y no abrazó.
Los momentos en los que pudo haber luchado y decidió dejar que las cosas siguieran su curso.
❤️ Perdóname por lo que te hice sentir
No sé exactamente cómo viviste tú cada uno de esos momentos. No sé cuáles recuerdas. No sé cuáles te dolieron más.
Y tampoco quiero decirte cómo deberías sentirte al respecto.
Si te hice sentir mal, si te hice sentir presionada, si alguna de mis palabras te hizo sentir que no eras importante para mí, si alguna de mis decisiones te hizo pensar que no valoraba lo que hacías por mí...
🌙 Si pudiera regresar
Si pudiera regresar a algunas de esas noches, probablemente haría muchas cosas diferentes.
Te escucharía más. Pensaría antes de hablar. Intentaría entenderte. Respetaría mejor tus tiempos. Cuidaría más mis palabras.
Pero la vida no nos permite regresar.
Lo que pasó, pasó. Y lo único que puedo hacer ahora es reconocerlo.
Lo siento, Yuliana.
Perdón por todo lo que no supe hacer.
Lo que nunca te dije
Quizá esta sea la parte más difícil de escribir.
Creo que esta es probablemente la parte más difícil de escribir.
Porque hay cosas que uno puede contar fácilmente. Puede hablar de cómo conoció a alguien, de los lugares a los que fueron, de las cenas, de las fotografías y de los recuerdos.
Incluso puede pedir perdón por sus errores.
Pero hablar de lo que realmente sintió... Eso es diferente.
Así que, si llegaste hasta aquí, quiero aprovechar este pequeño espacio para decirte algo que durante mucho tiempo tuve guardado.
No sé exactamente en qué momento dejaste de ser simplemente una persona con la que me gustaba compartir y comenzaste a convertirte en alguien con quien quería imaginar algo más.
Quizá fue poco a poco. Quizá fueron todas esas salidas. Los atardeceres. Las conversaciones. Las cenas. La manera en que poco a poco me fui acostumbrando a tenerte cerca.
Lo cierto es que llegó un momento en el que ya no podía engañarme.
❤️ Yo quería ser tu enamorado
Quizá esta sea la frase que más me costó decirte.
No era una idea pasajera. No era simplemente porque estuviéramos pasando buenos momentos. No era solamente porque hubieran ocurrido aquellos besos.
Realmente quería intentarlo contigo.
Quería saber qué habría pasado si los dos hubiéramos decidido caminar hacia el mismo lugar.
Quería poder llamarte mi enamorada.
Quería tener más momentos contigo. Más salidas. Más cenas. Más viajes. Más atardeceres. Más noches hablando de cualquier cosa.
🌙 Había cosas que imaginaba
No sé si alguna vez te diste cuenta. Pero muchas veces mi cabeza se iba más adelante de lo que yo decía.
Pensaba en más salidas. En otros lugares. En otros viajes. En más atardeceres. En seguir compartiendo esas cosas que nos gustaban.
Incluso imaginaba momentos completamente sencillos. No necesitaba algo extraordinario. A veces simplemente quería estar contigo.
Salir en la moto. Ir a comer. Buscar algún lugar donde ver el atardecer. Escuchar música. Hablar. Reírnos. Hacer alguna tontería. Y regresar.
💭 Lo que sentía cuando estaba contigo
Había algo en ti que hacía que quisiera quedarme un rato más. Incluso cuando no estábamos haciendo nada especial.
Cuando realmente quieres a alguien, no necesitas que constantemente ocurra algo extraordinario para disfrutar de su compañía.
A veces simplemente basta con estar sentado a su lado.
Y contigo muchas veces me pasaba eso.
🥺 Quizá me adelanté demasiado
También sé que probablemente cometí un error. Quizá quise que todo sucediera demasiado rápido.
Quizá yo ya estaba imaginando cosas mientras tú todavía estabas intentando entender qué sentías.
Y probablemente en algún momento hice que sintieras una presión que nunca debí poner sobre ti.
Lo reconozco.
Cada persona tiene sus propios tiempos. Y yo quizá no supe respetar suficientemente los tuyos.
Pero eso no cambia lo que yo sentía.
💌 Lo que nunca encontré la manera de decirte
Quería decirte que me hacías ilusión. Quería decirte que esperaba tus mensajes. Quería decirte que algunas veces sonreía simplemente porque sabía que iba a verte.
Quería decirte que me gustaba cuando me contabas cosas de tu día. Quería decirte que me importaban tus problemas. Quería decirte que me alegraban tus logros.
Quería decirte que estaba orgulloso de ti.
Quería decirte que algunos de nuestros lugares quedaron asociados para siempre contigo.
Quería decirte que había canciones que inevitablemente terminaron teniendo tu nombre en mi cabeza.
🫂 Si hubiera tenido más valor
Quizá muchas cosas habrían sido diferentes si hubiera tenido más calma. Si hubiera sabido hablar mejor. Si hubiera tenido menos miedo.
Si hubiera entendido antes que no necesitaba apresurar nada.
Tal vez habría sido diferente. Tal vez no.
Y esa es una pregunta que probablemente nunca voy a poder responder.
Sí.
¿Quería ser tu enamorado?
Sí.
❤️ Lo que realmente quería contigo
Quería conocerte más. Quería acompañarte. Quería verte conseguir tus metas. Quería celebrar tus logros. Quería seguir compartiendo mis lugares favoritos contigo. Quería conocer muchos lugares nuevos a tu lado.
Quería más fotografías. Más historias. Más recuerdos. Más noches. Más atardeceres.
Quería construir algo contigo.
No sabía exactamente cómo sería. No sabía cuánto duraría. No sabía qué dificultades encontraríamos.
Pero sí sabía que quería intentarlo.
🌙 Y ahora que ya lo sabes...
No estoy escribiendo todo esto para que tú sientas que tienes que responderme algo.
No quiero que estas palabras se conviertan en una obligación.
Estas palabras existen porque durante mucho tiempo fueron cosas que llevé dentro.
Quizá nunca llegue a saber exactamente qué significaron para ti todos aquellos momentos. Quizá algunas cosas las viviste de una manera completamente diferente. Y está bien.
Esta página no pretende cambiar tu versión de nuestra historia. Simplemente quería que conocieras la mía.
No como una historia pasajera. No como alguien más.
Yo realmente quería que fueras mi enamorada.
Y aunque la vida haya tomado un camino diferente al que imaginé, eso no hace que lo que sentí haya sido menos real.
Porque lo fue.
Te elegí en mi corazón.
Y durante un tiempo, aunque nunca llegáramos a ponerle oficialmente ese nombre, soñé con que algún día pudiéramos decir que éramos nosotros.
Eso era lo que nunca te dije.
Hay algo más...
Hay una parte de esta página que no quería dejar abierta para cualquiera.
Esta parte es solamente para ti
Si sabes la clave, puedes descubrir lo último que guardé aquí.
Pista: recuerda aquella ciudad a la que quisimos viajar, pero que al final nunca llegamos a conocer juntos.
La contraseña es esa ciudad, escrita en mayúsculas.
🗺️ Los viajes que nos quedaron pendientes
Hay lugares a los que nunca llegamos. Y quizá algunas historias no terminaron como imaginábamos, pero todavía quedan caminos que alguna vez soñé recorrer contigo.
Pacasmayo
“El viaje que nunca hicimos.”
Este fue uno de esos lugares que alguna vez pensamos visitar y que, al final, nunca llegamos a conocer juntos.
Y quizá por eso terminó convirtiéndose en algo más que un destino. Se convirtió en uno de esos pequeños planes que quedaron guardados en la memoria.
No sé qué nos depare la vida ni si algún día volveremos a tener la oportunidad de hacer estos viajes juntos.
Pero si alguna vez nuestros caminos vuelven a coincidir y tenemos la oportunidad, me gustaría cumplir alguno de esos viajes que alguna vez quedaron pendientes.
No para intentar recuperar el pasado. No para obligar a que algo vuelva a ser como antes.
Simplemente porque hubo lugares que soñé conocer contigo, y porque todavía me gustaría poder convertir alguno de esos sueños en un recuerdo real.
Y si algún día llega ese momento...
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